Siempre he dicho que los artistas ven el mundo de una manera diferente. Es que tienen esa capacidad de ver las cosas pequeñas y que el resto calificamos de insignificantes, como las más grandes. Bueno en realidad todos somos capaces de ver el mundo así pero por alguna razón nos negamos a hacerlo. En lo personal creo que si no eres un artista, al menos trata de ser amigo de uno y si tienes un familiar que lo es, pues aún mejor. ¿Te has sentado a hablar alguna vez con un músico? La manera en la que usan las palabras, como describen cada cosa, sin perderse un detalle. Se aseguran de que lo que sea que te explican o cuentan lo entiendas como si hubieses estado ahí. Y si sucede que son cantantes o tocan la guitarra o el saxo, verlos presentarse, con la pasión que se entregan a lo que sea que canten o al instrumento que toquen. Es que como si el instrumento fuera su dueño, como si estuvieran poseídos por algo que  trasciende cualquier explicación.

Es un deleite observar a alguien que ama lo que hace realizar su labor, me atrevo a decir que es inspirador. ¿No les ha pasado que pueden estar viendo un músico tocar en la televisión y es tan inspirador, se nota tanto que disfruta lo que hace que les da ganas de aprender a tocar ese instrumento? Eso para mi es magia.

Yo por mi parte tengo el placer y la dicha de tener un Tío mago. Recuerdo uno de sus viajes, yo quizás tenia 14 o 15 años, ya saben la edad de la rebeldía y que todo te molesta. En mi casa por mas que pasen los años y sin importar la frecuencia con la que vengan de viaje, siempre será un acontecimiento ver el día en que un familiar llega de los países. Mi Tío que vive a muchos kilómetros de nosotros por desgracia no viaja con tanta frecuencia así que la emoción cada vez que anuncia un viaje, es doble. Recuerdo estar molesta, pues yo estaba de vacaciones del colegio, y tenia el poder de levantarme bien tarde, si quería. Pero mi Tío Oscar decidió que el se iba instalar en el patio a hacer sus trucos de magia. Sus trucos eran muy ruidosos, me despertaban y eso era lo que me molestaba. No sería hasta algunos días después que me daría cuenta que lo que mis oídos escuchaban no era ruido para nada. El primer día no estaba para nada contenta, yo adolescente y con muy pocos conocimientos de ésta especie de magia, ya pueden imaginarse. Como mantenida al fin no podía expresar mi queja, así que me resigné. Al terminar la primera semana de mi Tio en la casa ya estaba acostumbrada a sus trucos. Ya para la segunda semana mi cuerpo estaba alerta y se despertaba solo, mucho antes de que empezara la práctica. La magia de mi Tio era tan poderosa que convenció a mi cerebro y a mi cuerpo que era mas ventajoso para mi estar despierta y disfrutar que seguir dormida y perderme el espectáculo.

Mis oídos dejaron de escuchar ruido, empezaron a escuchar sentimientos, relajación. Era Jazz… ese ruido no era ruido, era Jazz. Mi Tío Oscar es un Mago de la música. Los trucos que es capaz de realizar con su saxo me hicieron entender que no había razón de estar molesta, si aquello no era ruido ni tenia porque despertarme, al contrario. La única intención de esas melodías era confortarme, hacer sentir a mis sentidos mejor.

En su siguiente viaje lo comprendí aun mejor, no hay nada mejor que la música bien tocada, esa que te hace sentir que lo que escuchas es Magia. Yo ya me había mudado a otra ciudad y en este segundo viaje no iba poder disfrutar del privilegio de tener Jazz en mi patio.

Y si mi Tío Oscar algún día llega a leer esto que sepa que puede tocar Jazz en nuestro patio tanto como le plazca, y que no se le ocurra nunca hacer sus viajes y no traer su Saxo.

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